Serbia no cede: nueva oleada de protestas masivas desafía al Gobierno de Vučić en Belgrado

Serbia no cede: nueva oleada de protestas masivas desafía al Gobierno de Vučić en Belgrado

Decenas de miles de manifestantes vuelven a las calles de Belgrado

Decenas de miles de ciudadanos se concentraron el pasado 23 de mayo en la plaza Slavija de Belgrado para exigir elecciones anticipadas y depurar responsabilidades por la corrupción institucional. La jornada, que comenzó de forma pacífica, terminó con enfrentamientos entre grupos de manifestantes y policías antidisturbios, que emplearon gases lacrimógenos, gas pimienta y granadas aturdidoras.

Las movilizaciones, sostenidas durante más de año y medio, representan el mayor desafío político al presidente Aleksandar Vučić desde su llegada al poder hace más de una década.

El detonante: la tragedia de Novi Sad

El origen de la crisis se remonta al 1 de noviembre de 2024, cuando el derrumbe de una marquesina en la estación ferroviaria de Novi Sad causó la muerte de 16 personas. Manifestantes, organizaciones de derechos humanos y partidos de oposición sostienen que el accidente expuso una red de negligencia, corrupción y mala gestión en la contratación pública, parte de ella vinculada a empresas chinas.

La presión ciudadana ya forzó la dimisión del entonces primer ministro Miloš Vučević en enero de 2025. Sin embargo, el movimiento considera insuficientes las medidas adoptadas y acusa al Ejecutivo de endurecer la represión contra críticos y periodistas.

Un movimiento estudiantil que no se detiene

Las protestas están lideradas por estudiantes y jóvenes activistas que han convertido el lema «Los estudiantes ganan» en símbolo de resistencia. Muchos participantes portaban pancartas y camisetas con ese mensaje durante la concentración del sábado.

Las cifras de asistencia son objeto de disputa: la policía contabilizó 34.300 personas, mientras que el Archivo de Reuniones Públicas, organización independiente de seguimiento de manifestaciones, elevó la cifra a cerca de 100.000 asistentes.

Disturbios al cierre de la jornada

Tras la concentración principal, grupos de jóvenes —entre ellos presuntos hooligans de fútbol— protagonizaron enfrentamientos con la policía cerca del edificio de la presidencia y de un campamento de simpatizantes de Vučić instalado frente a la sede presidencial desde marzo pasado.

Los manifestantes lanzaron piedras, bengalas y botellas; algunos arrastraron contenedores de basura para bloquear las calles. El ministro del Interior, Ivica Dačić, informó de 23 detenidos y señaló que varios agentes resultaron heridos, sin precisar la gravedad de las lesiones.

Vučić acusa a los manifestantes y viaja a China

Desde un vídeo publicado en Instagram mientras se desplazaba hacia China en visita oficial, Vučić acusó a los manifestantes de mostrar una «naturaleza violenta» y afirmó que el Estado «seguirá actuando conforme a la ley». El mandatario y sus aliados rechazan sistemáticamente las acusaciones de corrupción y sostienen que ya se han tomado medidas contra los responsables del derrumbe.

Presión internacional y deterioro democrático

La tensión política en Serbia suscita una preocupación creciente en el ámbito internacional. El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O’Flaherty, criticó esta semana el deterioro de la situación en el país y denunció informes sobre uso excesivo de la fuerza, así como ataques contra periodistas y manifestantes.

Serbia, candidata oficial a la adhesión a la Unión Europea, acumula cuestionamientos por el retroceso democrático registrado bajo el Gobierno de Vučić, que mantiene además estrechos vínculos con Rusia y China, lo que complica aún más su posición en el tablero geopolítico europeo.

El movimiento se prepara para las urnas

Pese a los disturbios del final de la jornada, el movimiento estudiantil anunció que mantendrá su actividad y se prepara para participar en eventuales elecciones anticipadas. El propio Vučić señaló que esos comicios podrían celebrarse entre septiembre y noviembre de 2025.

La cuestión de fondo —si las instituciones serbias son capaces de rendir cuentas con independencia del poder político— sigue sin respuesta y continuará definiendo la agenda del país en los próximos meses.

Fuentes: AP y Reuters

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