Un proyecto de investigación alemán busca reducir el ruido submarino de los propulsores sin sacrificar la eficiencia naval
La Universidad de Ciencias Aplicadas de Kiel (HAW Kiel) ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de investigación para abordar uno de los problemas que llevan casi dos décadas desafiando a la comunidad científica: el ruido submarino de baja frecuencia generado por las hélices de los buques, un fenómeno con consecuencias documentadas sobre los ecosistemas marinos.
El proyecto, denominado MinKav («Herramientas para minimizar la radiación sonora de hélices cavitantes»), arrancó oficialmente el 1 de enero de 2026 con una financiación de 390.000 euros aportados por la Corporación de Desarrollo Empresarial y Transferencia Tecnológica de Schleswig-Holstein (WTSH). Su horizonte de ejecución se extiende hasta el 31 de diciembre de 2028.
El origen físico del problema: la cavitación
El ruido de las hélices tiene una causa precisa: la cavitación, un proceso físico que se desencadena cuando la presión cae bruscamente en la cara de succión de una pala en rotación. Esa caída de presión provoca la vaporización del agua y la formación de pequeñas burbujas que, al recuperarse la presión, colapsan con violencia generando impulsos sonoros que se propagan durante kilómetros.
La investigadora doctoral Leonie Föhring, responsable del trabajo experimental, utiliza un túnel de cavitación, cámaras de alta velocidad y micrófonos submarinos para registrar el ciclo de vida de estas burbujas con un nivel de detalle microscópico. «El impulso sonoro se produce en el momento en que la burbuja colapsa», explica Föhring. «Su intensidad depende de la rapidez con que ocurre ese proceso. Ahora queremos averiguar si es posible ralentizar ese colapso y cómo deberían diseñarse las hélices para lograrlo.»
Eficiencia y protección ambiental, no una disyuntiva
El proyecto está codirigido por el profesor Jörn Kröger, quien señala que la contaminación acústica submarina nunca ha sido una variable prioritaria en el diseño comercial de hélices. Kröger defiende la necesidad de desarrollar métodos prácticos que integren la reducción de ruido como un estándar en la ingeniería naval, especialmente ante la inminencia de nuevas regulaciones ambientales.
Una de las restricciones actuales más relevantes es que algunas medidas de reducción acústica obligan a los buques a navegar a menor velocidad, lo que alarga los trayectos y encarece los costes operativos para las navieras. El equipo de MinKav trabaja con simulaciones computacionales de flujo para explorar diseños alternativos que permitan mantener la eficiencia energética sin incrementar el impacto acústico.
Aplicación práctica: buques nuevos y flota existente
El proyecto cuenta con la participación de JASCO-ShipConsult, empresa especializada en acústica naval y diseño de propulsores, encargada de trasladar los resultados de la investigación al ámbito industrial. El doctor Dietrich Wittekind, de esa compañía, subraya que MinKav es el primer proyecto que analiza de forma sistemática las causas del problema y propone soluciones concretas aplicables tanto a nuevas construcciones como a buques ya en servicio.
La doble ambición del proyecto queda resumida en palabras de la propia Föhring: «Queremos combinar la protección de las especies mediante la reducción del ruido con la protección del clima mediante la eficiencia energética.»
Si los resultados son los esperados, MinKav podría redefinir los estándares de diseño de propulsores a escala global, con un impacto directo tanto sobre la vida marina como sobre la competitividad del transporte marítimo internacional.

