Leyendas del tenis reclaman mayor reparto de ingresos en los Grand Slams: "Solo el 14% para los jugadores es una broma"

Leyendas del tenis reclaman mayor reparto de ingresos en los Grand Slams: «Solo el 14% para los jugadores es una broma»

McEnroe, Becker, Evert y Courier respaldan las protestas de los tenistas profesionales contra los grandes torneos

Las principales figuras históricas del tenis mundial han respaldado públicamente las reivindicaciones económicas de los jugadores del circuito ATP frente a los Grand Slams, cuestionando un modelo de distribución de ingresos que consideran profundamente desequilibrado. La controversia ha cobrado especial visibilidad en Roland Garros, donde los tenistas han limitado sus ruedas de prensa a quince minutos como forma de protesta.

Un reparto que no supera el 15%

Los jugadores llevan más de una temporada exigiendo un aumento sustancial de los premios económicos. Aunque el Open de Australia y el US Open han respondido favorablemente, Roland Garros no ha movido ficha, lo que ha desencadenado las protestas actuales.

John McEnroe, siete veces campeón de Grand Slam, fue directo en sus declaraciones a Eurosport: «Es una broma que los jugadores reciban alrededor del 14-15% de los ingresos de los Grand Slams. Es injusto.» El extenista estadounidense recordó que esta batalla viene de los años 70 y que entonces, como ahora, los jugadores fueron criticados por reclamar lo que consideraban justo.

McEnroe fue más allá en su diagnóstico: «La única forma de forzar un cambio real sería boicotear uno o dos Grand Slams», advirtiendo que, de lo contrario, los torneos «solo aumentarán un 1 o 2% y lo llamarán progreso». Subrayó que la reivindicación afecta tanto a los jugadores de élite como a los de menor rango.

Becker: «El pastel es muy grande»

Boris Becker, tres veces campeón de Wimbledon, coincidió con McEnroe en el fondo del argumento. «Los jugadores tienen razón. Se les invitó a mantener una conversación con los Grand Slams y no hubo respuesta», afirmó el alemán, señalando que el contraste con otros deportes resulta difícil de justificar racionalmente.

Becker recordó que en la NBA el reparto entre propietarios y jugadores alcanza el 50%, frente al 15% aproximado que perciben los tenistas. «Los jugadores piden entre un 20 y un 22%, lo que me parece razonable», sostuvo.

Sin embargo, Becker identificó un obstáculo estructural: la falta de unidad entre los propios jugadores. «Nos mantuvimos unidos, teníamos un líder y lo apoyábamos. Hoy en día, entre los 10 primeros, no creo que todos se mantengan unidos», lamentó, señalando que esa fragmentación es precisamente lo que resta eficacia a las protestas.

Evert apunta a los jugadores de menor rango

Chris Evert, exnúmero 1 del mundo, puso el acento en una dimensión frecuentemente ignorada del debate: las condiciones de los tenistas situados fuera de la élite. «Se están centrando más en si habrá planes de salud, más premios en metálico para el jugador número 100, el número 150, para que puedan permitirse un entrenador y viajar», explicó.

Evert señaló que el problema estructural reside en la independencia de los Grand Slams como entidad. «Todos deben sentarse a la mesa —ITF, Grand Slams, jugadores, WTA y ATP— para debatir», reclamó, insistiendo en que la unidad entre los jugadores es la condición indispensable para cualquier avance real.

Courier y Wilander: huelga y equidad para los de abajo

Jim Courier fue el más contundente en cuanto a las medidas necesarias. «La huelga puede ser lo único que funcione», afirmó, argumentando que los grandes torneos solo concederán aumentos simbólicos mientras no perciban una amenaza real. «El boicot de uno o incluso dos Grand Slams podría ser necesario para forzar una verdadera colaboración», añadió, en línea con McEnroe.

Mats Wilander adoptó un enfoque más matizado. Sin abogar por mayores premios para los jugadores de cabeza de serie, sí defendió con firmeza la necesidad de mejorar las condiciones de los tenistas situados en torno al puesto 100 del ranking mundial.

«Si nos fijamos en el fútbol o en otros deportes de equipo, todos juegan en las mismas circunstancias. Pueden permitirse un preparador físico, un fisioterapeuta, un entrenador», argumentó el sueco, convencido de que una mayor inversión en los jugadores de menor rango podría «impulsar el deporte a otros niveles».

Un debate sobre equidad, no solo sobre cifras

El consenso entre estas figuras históricas del tenis trasciende la mera discusión salarial. Lo que plantean es una cuestión de proporcionalidad y de gobernanza: si los ingresos del tenis profesional no han dejado de crecer durante décadas, resulta difícil justificar que la parte correspondiente a quienes generan ese valor permanezca estancada en torno al 15%.

La pregunta que subyace al debate es si los Grand Slams están dispuestos a sentarse a negociar de buena fe o si, como sugieren McEnroe y Courier, solo lo harán cuando los jugadores demuestren una capacidad de presión que hasta ahora no han ejercido de forma coordinada.

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