A principios de 2025, mientras la guerra en Ucrania seguía consumiendo recursos a un ritmo que los canales de suministro tradicionales rusos difícilmente podían sostener, Moscú puso en marcha en fase piloto una plataforma de comercio electrónico militar denominada Roy.Market. La iniciativa respondía a una necesidad operativa evidente: centralizar y agilizar el aprovisionamiento de drones, componentes electrónicos y equipamiento de campaña para las fuerzas armadas y otros organismos de seguridad del Estado.
El proyecto, sin embargo, no arrancó con la fluidez prevista. Uno de los factores que retrasó su implantación efectiva fue precisamente la presión que Ucrania ejercía sobre la infraestructura logística civil rusa. Desde mediados de julio de 2025, las fuerzas ucranianas intensificaron sus ataques contra los almacenes de Wildberries, el mayor mercado en línea de Rusia, argumentando que la plataforma vendía equipos para drones, uniformes militares y otros bienes de uso dual con destino al frente. El resultado fue la destrucción de cerca de un tercio de la capacidad total de almacenamiento de Wildberries, una empresa que mueve anualmente unos 74.000 millones de dólares a través de una red de casi 100.000 puntos de recogida. Ucrania ha puesto fuera de servicio siete de sus diez mayores centros logísticos.
Ese contexto de vulnerabilidad aceleró la búsqueda de alternativas. Roy.Market no podía depender de una infraestructura de almacenes propia expuesta a ataques similares, de modo que sus responsables optaron por un modelo de logística 4PL —Fourth-Party Logistics—, en el que los productos permanecen en los almacenes de los proveedores o en redes logísticas externas hasta que se emite una orden de compra. Son entonces operadores logísticos independientes quienes materializan la entrega, lo que distribuye el riesgo y evita concentrar activos en puntos fijos vulnerables.
La plataforma busca atraer a vendedores que antes operaban en los grandes marketplaces civiles rusos como Wildberries y Ozon, ofreciéndoles comisiones más bajas que las de esos gigantes del comercio electrónico, aunque trasladando a los vendedores los costes de transporte. No es un mercado abierto: el acceso para los compradores requiere autenticación obligatoria y el sistema otorga distintos niveles de acceso según el perfil del usuario, ya sea militar o institucional.
El 1 de agosto de 2025 marcó un punto de inflexión. Ese día, la plataforma activó un nuevo sistema informático diseñado para facilitar la incorporación de vendedores a gran escala, permitiéndoles listar productos, modificar precios, controlar inventarios y gestionar documentación desde sus cuentas personales. Roy.Market entraba así en su fase de operación plena.
El catálogo disponible en ese momento ya incluía impresoras 3D, bobinas de fibra óptica, antenas, cargadores y diversos componentes para el ensamblaje y mantenimiento de drones en el campo de batalla. La plataforma no ha cuantificado públicamente el número total de referencias, pero ha anunciado su intención de alcanzar más de 10.000 artículos catalogados para 2027, entre los que figurarán componentes de drones, equipos de protección individual, electrónica e uniformes de campaña.
Detrás de la gestión de Roy.Market se encuentra el Centro de Sistemas y Tecnologías No Tripulados (CBST), un organismo que agrupa a más de 500 desarrolladores de drones, equipos de comunicaciones y sistemas robóticos terrestres. El CBST tiene previsto ampliar la conectividad del sistema a otros organismos de seguridad rusos más allá del Ministerio de Defensa, y desarrollar también operaciones entre empresas en un modelo de negocio B2B.
El referente conceptual de Roy.Market no es Amazon, pese a la comparación que circula en algunos medios. Son las plataformas ucranianas Brave1 Market y DOT-Chain Defence las que han servido de modelo: herramientas a través de las cuales el personal militar ucraniano puede solicitar directamente desde el frente armas y equipos cuya eficacia ha quedado demostrada en combate. Un enfoque que, por su parte, ya ha comenzado a ser adoptado por Estados Unidos, Francia y los Países Bajos.
Lo que el caso Roy.Market ilustra con claridad es la lógica de adaptación que caracteriza a ambos contendientes: Ucrania ataca la logística civil rusa porque sabe que alimenta el esfuerzo bélico; Rusia construye una infraestructura militar de aprovisionamiento precisamente para reducir esa dependencia. La guerra se libra también en los almacenes y en los servidores.

