Una victoria judicial con amplio precedente
Telefónica ha registrado en sus resultados semestrales un impacto positivo de 461 millones de euros como consecuencia de una sentencia favorable dictada por la Audiencia Nacional el pasado 28 de mayo en un litigio que la compañía arrastraba desde 2015. El origen del conflicto es la reforma del Impuesto de Sociedades impulsada por el entonces ministro Cristóbal Montoro, que el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional en 2024, abriendo así la puerta a una cascada de reclamaciones por parte de las empresas afectadas. Telefónica no es un caso aislado: Orange, IAG, Indra, Acerinox y Naturgy han recibido ya pagos de la Agencia Tributaria por el mismo motivo, configurando un escenario de devoluciones fiscales de alcance sistémico que pone en evidencia los costes jurídicos y presupuestarios de una reforma legislativa declarada contraria a la Constitución.
Los detalles de la sentencia y su reconocimiento contable
La empresa presidida por Marc Murtra reconoció un derecho de cobro de 461 millones de euros frente a la Hacienda Pública, de los cuales ha aplicado como impacto positivo en su gasto por impuestos 127 millones de euros. La sentencia ya es firme —algo que era esperable dado que la Administración se allanó en el litigio—, aunque persiste una cuestión pendiente: el cálculo de los intereses de demora. Por este motivo, la compañía no ha reconocido cantidad alguna en concepto de intereses, que se incorporarán previsiblemente a cierre de ejercicio. Cabe señalar que la Abogacía del Estado intentó, en litigios similares, persuadir a los tribunales de que Hacienda debía recaudar las liquidaciones de los ejercicios afectados bajo la nueva normativa, pero dicho argumento no encontró respaldo judicial alguno, lo que refuerza la solidez de las posiciones de las empresas reclamantes.
El coste total para el erario público se aproxima a los 3.000 millones
Entre 2024 y 2025, período en el que la Agencia Tributaria ha publicado datos, las devoluciones a empresas han alcanzado los 2.311 millones de euros. Si se suman las devoluciones más recientes —entre ellas las correspondientes a Orange y a la propia Telefónica—, la cifra total se aproxima a los 3.000 millones de euros, superando ligeramente los 2.840 millones que el Ministerio de Hacienda estimó en 2024. Esta magnitud adquiere mayor relieve si se recuerda que el propio Gobierno aprobó una nueva reforma fiscal destinada a reinstaurar algunos de los preceptos derogados, con el objetivo de limitar la aplicación de créditos fiscales y bases imponibles negativas. La paradoja es evidente: el Estado legisla, el Constitucional invalida, y el contribuyente corporativo recupera lo que nunca debió abonar, con intereses incluidos.
Resultados operativos: mejora de previsiones pese a las sombras latinoamericanas
Al margen del impacto fiscal, Telefónica publicó este miércoles unos resultados semestrales en los que mejoró sus previsiones de flujo de caja operativo y confirmó que cerrará el año en la parte alta de su horquilla de crecimiento en rentabilidad, apuntando a superar el 2%. Marc Murtra subrayó que el segundo trimestre refleja la ejecución coherente del plan estratégico Transform & Grow, cuyos resultados calificó de satisfactorios. Sin embargo, el balance del grupo sigue penalizado por las desinversiones en Latinoamérica: quedan pendientes de cerrar las operaciones en México, y la búsqueda de comprador para la filial venezolana no ha concluido. Como consecuencia de estos factores, el grupo registró unas pérdidas de 338 millones de euros, aunque un 75% inferiores a las del ejercicio anterior; sin este efecto, el beneficio habría ascendido a 614 millones de euros, lo que supone un descenso del 30% respecto al primer semestre de 2024.
España y Brasil tiran del carro; Alemania y Reino Unido preocupan
Los ingresos del grupo crecieron un 1,7% hasta los 16.392 millones de euros, impulsados principalmente por Telefónica España y por la filial brasileña. En el mercado español, dirigido por Borja Ochoa, los ingresos aumentaron un 2,5% y el Ebitda se elevó un 2,1%, gracias al dinamismo de los segmentos empresarial y residencial, que compensó la ralentización del mercado de dispositivos. Brasil, por su parte, registró un crecimiento de la facturación del 12,5%, hasta los 5.195 millones de euros, y una mejora de la rentabilidad del 15%, cifras que contrastan con las caídas de ingresos registradas en Alemania y Reino Unido, mercados que siguen generando inquietud entre los analistas.
El reto de la deuda en Reino Unido
El director financiero Juan Azcue reconoció abiertamente que los niveles de endeudamiento de Virgin Media O2 no son los que el grupo desearía, aunque insistió en que la sintonía con el socio Liberty Media se mantiene intacta. Azcue identificó oportunidades de eficiencia tanto en gasto operativo como en inversión en infraestructuras, así como vías de crecimiento en los segmentos mayorista, convergente y B2B, y recordó que los vencimientos de deuda no llegan hasta 2029, lo que otorga margen para ejecutar el desapalancamiento necesario sin urgencia inmediata.
Alemania: reestructuración en curso
En Alemania, el grupo afronta un proceso de reestructuración que contempla la salida de 1.100 empleados y el cierre de 60 tiendas, al que se añadirán ajustes adicionales en los departamentos de atención al cliente y en el canal de ventas. El consejero delegado de la filial alemana, Santiago Argelich, señaló que la compañía está próxima a ofrecer acceso a su red a nuevos socios y ha lanzado una propuesta comercial que prioriza la rentabilidad sobre el volumen. La dirección espera que estas medidas comiencen a reflejarse en los resultados a lo largo de los próximos trimestres, aunque la magnitud y el calendario del impacto positivo permanecen por determinar.

