La mañana del miércoles 29 de julio de 2026 comenzó con una misión de emergencia en la provincia argentina de San Juan. Un helicóptero Bell 412, contratado por la Agencia Federal de Emergencias (AFE), había participado en una jornada de capacitación en la zona y tenía previsto trasladarse a la vecina provincia de La Rioja para colaborar en las labores de extinción de un incendio forestal. Nunca llegó a su destino.
A las 10.26, hora local, se registró el último contacto con la aeronave. Minutos después, otra aeronave que sobrevolaba la zona del parque provincial Ischigualasto localizó los restos del aparato siniestrado y alertó a las autoridades. Siete personas habían muerto. Las causas del accidente permanecen bajo investigación.
Las víctimas: altos mandos de la seguridad provincial
Entre los fallecidos figuraban responsables de primer nivel de la administración pública sanjuanina. Carlos Heredia, director de Protección Civil de San Juan, y Germán Videla, subjefe de la Policía provincial, perdieron la vida junto a Rubén Castro y Jorge Carbajal, ambos jefes policiales de la división de Bomberos. La tragedia no se limitó al ámbito provincial: también murieron el piloto Matías Valenzuela y los brigadistas de la AFE Andrés Bosch y Rodrigo Aimetta, procedentes de otras jurisdicciones del país.
La concentración de cargos directivos en una sola aeronave ilustra la magnitud institucional del golpe. En cuestión de minutos, San Juan perdió a figuras clave de su estructura de seguridad y gestión de emergencias.
La respuesta institucional
El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, confirmó el accidente a través de un mensaje en redes sociales. «Con profundo dolor recibimos la noticia del accidente de helicóptero ocurrido en nuestra provincia, en el que tristemente perdieron la vida siete personas», escribió. Orrego extendió sus condolencias a las familias de las víctimas y decretó tres días de duelo oficial en la provincia, el cese de actos festivos estatales y la colocación de la bandera a media asta.
Por su parte, la AFE emitió un comunicado en el que precisó que «las causas del siniestro son materia de investigación» y que la agencia permanece «en contacto con las autoridades intervinientes». La institución se comprometió a ofrecer información oficial «a medida que se cuente con datos debidamente corroborados», una cautela metodológica razonable ante la gravedad de lo ocurrido.
Un accidente que abre preguntas sin respuesta inmediata
El parque de Ischigualasto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un territorio de difícil acceso en el noroeste argentino, a unos 1.100 kilómetros de Buenos Aires. El terreno abrupto y las condiciones atmosféricas variables de la región complican tanto las labores de rescate como la investigación técnica del siniestro.
Lo que sí queda claro es que el accidente se produce en un contexto de presión operativa creciente sobre los servicios de emergencia argentinos, con incendios forestales activos en varias provincias. La investigación deberá determinar si el aparato presentaba alguna anomalía técnica, si las condiciones meteorológicas influyeron en el accidente o si concurrieron otros factores. Hasta entonces, siete familias afrontan una pérdida irreparable.

