El incendio de Niebla alcanza las 38.000 hectáreas y entra por primera vez en fase de contención

El incendio de Niebla alcanza las 38.000 hectáreas y entra por primera vez en fase de contención

Había algo casi simbólico en la imagen. Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, visitaba este viernes el puesto de mando avanzado del incendio de Niebla mientras, a su espalda, los técnicos del operativo confirmaban lo que llevaban días esperando: las llamas, por primera vez desde que se declararon el 6 de agosto, habían dejado de estar «fuera de capacidad de extinción». Una semana después de su inicio, el incendio entraba en fase de contención.

No es una victoria. Es, en el mejor de los casos, un respiro. El fuego ha recorrido ya más de 38.000 hectáreas —superficie perimetrada, no necesariamente calcinada en su totalidad— y sigue activo en el sector este, avanzando en dirección a la provincia de Sevilla. El balance definitivo, con las mediciones precisas que distinguirán lo quemado de las islas de vegetación intacta que han sobrevivido dentro del perímetro, no se conocerá hasta después de la extinción completa.

El consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, fue el encargado de explicar esta mañana la situación operativa. El objetivo de «estrangular el fuego» se iba cumpliendo, según sus palabras, con el flanco sur sin actividad tras las labores de liquidación en Los Carneros y los sectores noroeste y norte en fase de enfriamiento. Los esfuerzos se concentraron durante la jornada en las carreteras que comunican Aznalcóllar con El Álamo y El Castillo de las Guardas, para impedir nuevos saltos del fuego.

El despliegue de medios no tiene precedentes en la región. 875 efectivos trabajan de forma rotatoria, apoyados por 33 medios aéreos, 352 medios mecánicos y materiales, y 18 topadoras. En las labores de ataque directo participan especialistas del Infoca, la Unidad Militar de Emergencias, el Ejército de Tierra, la BRIF, bomberos de Huelva y Sevilla, la Cruz Roja y el dispositivo sanitario del 061. La Guardia Civil incorporó además dos pelotones de intervención rápida del Grupo de Reserva y Seguridad, su unidad especializada para catástrofes y emergencias graves.

Sanz no rehuyó la magnitud del problema. Describió un incendio de «dificultad inédita en Andalucía»: siete días consecutivos de condiciones extremas, hasta seis cambios diarios en la dirección del viento, temperaturas superiores a los 40 grados y una humedad relativa inferior al 30%. El jueves, el escenario se agravó aún más con la formación de un pirocúmulo, esa gran nube generada por el calor extremo del fuego forestal que obliga a retirar los medios terrestres y que en este caso generó focos secundarios a tres kilómetros y medio del perímetro principal.

La comparación histórica resulta inevitable. El incendio de Riotinto de 2004, que afectó a unas 34.000 hectáreas, fue durante dos décadas el peor registrado en Andalucía. El de Niebla amenaza con superarlo, aunque Sanz insistió en que la superficie realmente quemada es «bastante inferior» al perímetro total. Sea cual sea el balance final, el consejero lo consideró «indiscutible»: estamos ante uno de los peores incendios que ha sufrido la región.

Moreno aprovechó su visita al puesto de mando para anunciar el regreso a casa de 114 personas, que se suman a las 60 que ya pudieron volver a sus hogares el jueves. Aun así, unas 660 personas continúan desalojadas de forma preventiva y 53 permanecen en albergues. Ningún núcleo urbano ni vivienda de los municipios afectados ha sufrido daños directos, un dato que, en este contexto, merece subrayarse.

La jornada no está cerrada. El propio presidente advirtió de que durante la tarde y la noche se esperan rachas de viento de hasta más de 50 kilómetros por hora procedentes del suroeste, capaces de reavivar zonas que aún conservan temperaturas muy elevadas. Contención no significa extinción. Y en un incendio que ha desafiado durante una semana la capacidad de respuesta de las administraciones, la cautela sigue siendo la única actitud racional.