Los trabajadores de Airbus rechazan el preacuerdo por 248 votos: el lunes se decide el futuro de la huelga

Los trabajadores de Airbus rechazan el preacuerdo por 248 votos: el lunes se decide el futuro de la huelga

Una votación ajustada deja en el aire el conflicto laboral en Airbus España

El conflicto laboral en Airbus España arrancó a principios de agosto cuando el sindicato SIPA convocó una huelga para todo el mes, poniendo al descubierto una negociación bloqueada y un malestar profundo entre los cerca de 14.000 trabajadores repartidos en los centros de Getafe, Sevilla, Cádiz, Illescas y Albacete. La plantilla consideraba que, mientras la empresa registraba beneficios récord, sus condiciones laborales y salariales se deterioraban progresivamente, una percepción que actuó como detonante de las movilizaciones.

En los primeros días, el resto de sindicatos fue sumándose a la protesta de forma escalonada. CCOO, la organización con mayor representación, no se adhirió hasta que la huelga era ya mayoritaria y la presión en los centros de trabajo resultaba difícil de ignorar. Mientras tanto, UGT, CGT, APP y UTIL se posicionaron desde el principio a favor de mantener e incluso endurecer las movilizaciones, lo que anticipaba la fractura sindical que marcaría toda la negociación posterior.

La dirección entra en escena y se llega a un preacuerdo

La gravedad del conflicto llevó a intervenir directamente al consejero delegado de la compañía, Guillaume Faury, quien no se limitó a abordar las cuestiones materiales del convenio, sino que se comprometió a abrir un proceso de escucha al máximo nivel para reconstruir la confianza entre dirección y plantilla. Fue un gesto inusual que, sin embargo, no bastó para desactivar la presión sindical de inmediato.

El lunes anterior al desenlace, las asambleas de trabajadores rechazaron una primera oferta que CCOO ya había suscrito, lo que provocó una nueva escalada: la convocatoria de huelga indefinida a partir del 24 de agosto. La situación obligó a reabrir las negociaciones y la mesa de diálogo se prolongó hasta la madrugada del miércoles al jueves, en una sesión extenuante que acabó con un preacuerdo firmado por CCOO y SIPA.

La propuesta final de la dirección incluía una revisión salarial del 5% para este año y el siguiente, un 0,5% adicional en concepto de RSI y otro 0,5% por promociones. Como novedad significativa respecto a ofertas anteriores, incorporaba una paga extraordinaria de 2.000 euros, cláusulas de revisión del IPC, un 1% adicional para 2028 y 2029 y un 1% extra en RSI y promociones. Con estas condiciones sobre la mesa, SIPA —que había liderado la huelga y rechazado la oferta precedente— decidió sumarse a CCOO en el preacuerdo, conformando entre ambas una mayoría en la representación sindical de la plantilla.

La plantilla vota y rechaza el acuerdo por un margen mínimo

El jueves, con manifestaciones simultáneas en varias ciudades, los trabajadores movilizados dejaron claro que no daban por cerrado el conflicto. Al día siguiente, el viernes, se convocó el referéndum entre la plantilla para que ésta se pronunciara directamente sobre el preacuerdo. Las votaciones concluyeron a las cinco de la tarde y el resultado fue inequívoco en su ajuste: de 11.309 votos emitidos, 5.548 respaldaron el preacuerdo y 5.806 lo rechazaron. Apenas 248 votos de diferencia separan ambas posiciones, una cifra que refleja con precisión la profunda división interna de la plantilla.

Desde SIPA confirmaron el resultado sin ambages: «en el referéndum a la plantilla ha salido no». Las consecuencias institucionales fueron inmediatas. El sindicato reconoció haber perdido la confianza de los trabajadores y anunció que no suscribirá el preacuerdo y que, además, se retira de la convocatoria de huelga, dejando en manos de CGT, UGT y UTIL la decisión de continuar con las movilizaciones si así lo consideran oportuno.

La incógnita del lunes: ¿quién lidera ahora el conflicto?

La retirada de SIPA no es un asunto meramente simbólico: introduce una complicación técnica de primer orden, dado que la papeleta formal de huelga estaba firmada por representantes de ese sindicato. Al retirarse, la convocatoria queda en una situación jurídicamente ambigua que obliga al resto de organizaciones a pronunciarse sobre si asumen o reformulan formalmente el paro. Desde UGT han explicado que el lunes se tomará una decisión al respecto, subrayando que «los protagonistas son los trabajadores» y que habrá que escuchar el sentir de la plantilla antes de actuar.

Lo que está claro, a la luz de los hechos, es que el conflicto en Airbus España dista de estar resuelto. La empresa ha realizado concesiones económicas significativas que, sin embargo, no han convencido a una mayoría —por estrecha que sea— de sus trabajadores. SIPA, que había liderado las movilizaciones desde el inicio, abandona ahora la primera línea, dejando un vacío de liderazgo sindical en un momento decisivo. El lunes determinará si el conflicto encuentra una salida negociada o si escala hacia una huelga indefinida con nuevos protagonistas al frente.