La FIFA tienta al capital riesgo con una valoración de 20.000 millones de dólares

La FIFA tienta al capital riesgo con una valoración de 20.000 millones de dólares

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, lleva años construyendo su posición negociadora. Desde que asumió el cargo en 2016, transformó la organización en una máquina generadora de ingresos crecientes, ampliando torneos, multiplicando patrocinadores y expandiendo el Mundial a 48 selecciones. El resultado es un ciclo 2023-2026 que la propia FIFA estima producirá más de 15.000 millones de dólares en ingresos, casi el doble que el cuatrienio anterior.

Apenas dos semanas después de la final del último Mundial, esa acumulación de poder financiero tomó forma concreta. La federación propuso crear un vehículo societario independiente —denominado FFE— que agruparía sus operaciones de derechos audiovisuales, patrocinio y venta de entradas. El siguiente paso: vender participaciones minoritarias a un consorcio liderado por Thrive Capital, la firma del inversor Joshua Kushner, con una valoración de 20.000 millones de dólares.

El contexto no es casual. El capital privado lleva tiempo presionando las puertas del deporte profesional. Las fusiones y adquisiciones en el sector superaron los 8.000 millones de dólares a escala mundial en lo que va de año hasta el 13 de julio, según datos de LSEG. PitchBook calcula, además, que más de un tercio de los clubes de las cinco grandes ligas europeas cuenta ya con socios de capital riesgo, capital emprendedor o crédito privado.

No todos los experimentos han salido bien. La implicación saudí en la liga de golf LIV Golf es el ejemplo más visible de una apuesta que Riad ahora trata de reencuadrar. El deporte, con sus calendarios rígidos y sus dependencias regulatorias, no siempre se doblega a la lógica financiera.

En el caso de la FIFA, los riesgos institucionales son considerables. La UEFA, órgano rector del fútbol europeo, se ha manifestado con vehemencia en contra del plan. Y la organización ya acumula controversias propias: concedió su primer premio de la paz al presidente estadounidense Donald Trump y revocó la tarjeta roja mostrada al delantero americano Folarin Balogun durante el Mundial. No es un detalle menor que Jared Kushner, yerno de Trump, sea hermano de Joshua Kushner, el inversor que encabeza el consorcio comprador.

Con todo, Infantino negocia desde una posición de fuerza real. Una valoración de 20.000 millones equivale a algo más de cinco veces los ingresos medios anuales del ciclo actual. Eso supone un descuento frente a comparables cotizados: TKO Group, promotor de Wrestlemania y la UFC, cotiza por encima de siete veces sus ingresos medios de cuatro años; Formula One se sitúa en seis veces. La FIFA, en esa escala, parece casi una ganga.

La aritmética del trofeo

Pero la aritmética interna complica el relato. Cerca de 11.000 millones de dólares del botín previsto para este ciclo llegarán en un único año, lo que revela una dependencia estructural de un solo acontecimiento cuatrienal. La diversificación —elevar el perfil del Mundial femenino, potenciar otros torneos— es más una aspiración que una realidad consolidada.

Si los socios privados exigen una rentabilidad anualizada del 15%, su inversión estimada de 4.200 millones de dólares por un 20% del capital tendría que crecer hasta los 7.300 millones. Sin reparto de efectivo intermedio, el vehículo FFE en su conjunto debería valer cerca de 37.000 millones en 2030, un salto del 85% en menos de cinco años.

La FIFA retendrá, además, voz y voto sobre futuras ventas o traspasos de participaciones, según fuentes conocedoras del asunto. Los inversores deben estar dispuestos a compromisos de largo plazo sin garantía de salida ágil. El plan requiere el visto bueno de una mayoría de las asociaciones miembro y del Consejo de la FIFA, lo que añade una capa de incertidumbre política nada despreciable.

Hacerse con una participación en el fútbol global sería el trofeo máximo para un capital privado obsesionado con el deporte. La oportunidad es real. Pero quien espere un gol a puerta vacía debería revisar el reglamento.