La FIA levanta las restricciones a pilotos rusos y bielorrusos: podrán competir bajo su bandera nacional

La FIA levanta las restricciones a pilotos rusos y bielorrusos: podrán competir bajo su bandera nacional

La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) ha anunciado el levantamiento parcial de las sanciones impuestas en febrero de 2022 contra deportistas rusos y bielorrusos, siguiendo la estela del Comité Olímpico Internacional (COI), que hace algo más de un mes recomendó a las entidades deportivas internacionales que revisaran sus restricciones de cara a los Juegos Olímpicos de 2028. La decisión, comunicada formalmente por la Oficina Jurídica de la FIA, supone el fin de una política de exclusión simbólica que había estado vigente durante cuatro años y medio, desde que Rusia inició su invasión a gran escala de Ucrania el 24 de febrero de 2022.

Desde aquella fecha, los pilotos rusos y bielorrusos podían seguir compitiendo en competiciones internacionales, pero únicamente bajo bandera neutral y previa firma de un compromiso de neutralidad. Algunos, como Daniil Kvyat o Robert Shwartzman, aceptaron esas condiciones. Otros, como Nikita Mazepin, optaron por no hacerlo. Además, la FIA expulsó a los equipos nacionales de ambos países, canceló el Gran Premio de Rusia —que se disputaba en Sochi desde 2014— y prohibió el uso de banderas o símbolos nacionales rusos y bielorrusos en cualquier competición bajo su paraguas.

El nuevo comunicado elimina la obligación de firmar ese compromiso de neutralidad y permite que pilotos, equipos nacionales, competidores individuales y oficiales de ambos países participen «sin restricciones» en competiciones internacionales y regionales. La FIA, no obstante, mantiene la prohibición de organizar eventos en territorio ruso o bielorruso, y añade una cláusula de cautela: la participación de estos deportistas «sigue estando sujeta al cumplimiento de cualquier legislación transnacional, nacional y local aplicable», lo que en la práctica significa que ciertas jurisdicciones podrían imponer sus propios límites.

La entidad también se cuida de subrayar que la medida no tiene carácter permanente. Al igual que el COI, la FIA afirma que «sigue vigilando atentamente los acontecimientos en Ucrania» y se reserva el derecho a adoptar medidas adicionales si la situación lo exige. La decisión fue adoptada tras una reunión del Consejo Mundial del Deporte del Motor celebrada a principios de este mes. Por su parte, la FIM (Federación Internacional de Motociclismo) ha optado por una postura más cautelosa y mantiene, por el momento, las restricciones vigentes desde 2022.

El giro de la FIA ilustra una tendencia más amplia en el deporte internacional: la progresiva normalización de la presencia rusa en competiciones globales, impulsada desde el COI, a pesar de que el conflicto armado en Ucrania no ha concluido. La coherencia entre los principios que motivaron las sanciones originales y la celeridad con que ahora se levantan es una pregunta que las propias instituciones deportivas deberán responder ante sus afiliados y ante la opinión pública.