Aston Martin en 2027: ¿un equipo sin pilotos o el inicio de una era Newey?

Aston Martin en 2027: ¿un equipo sin pilotos o el inicio de una era Newey?

Si el AMR27 no mejora respecto al desastroso AMR26, Juan Pablo Montoya lo tiene claro: Aston Martin podría afrontar la temporada 2027 con los dos asientos vacíos.

La primera mitad de la temporada 2025 de Aston Martin ha sido, sin eufemismos, un fracaso técnico. Un solo punto en once carreras —conseguido por Fernando Alonso en Mónaco— y ninguna aparición en la Q2 son datos que no admiten matices. El Gran Premio de Hungría supuso un primer alivio: el paquete de dieciséis mejoras presentado en el Hungaroring permitió a Stroll terminar decimotercero y a Alonso decimocuarto, con el español clasificándose por fin en Q2. No es un resultado brillante, pero sí un punto de inflexión que ha reactivado el debate sobre el futuro del equipo de Silverstone.

Juan Pablo Montoya, siete veces ganador de Gran Premio y piloto que conoce bien la lógica interna de la Fórmula 1, ha valorado esta evolución con un optimismo matizado. En declaraciones recogidas por F1 Maximaal, el colombiano calificó el fin de semana húngaro de «enorme» para Aston Martin y atribuyó directamente el cambio de tendencia a la creciente influencia de Adrian Newey, el director técnico incorporado al equipo esta temporada. «Aston Martin pasó de estar en la cola a ser competitivo. Eso es señal de que la influencia de Newey está empezando a dar frutos», afirmó.

Montoya distingue con precisión entre lo que Newey heredó y lo que está construyendo. Cuando el ingeniero británico llegó a Silverstone, muchas decisiones de diseño ya estaban tomadas; no eran las suyas. El AMR26B que debutó en Hungría sería, en palabras del colombiano, «el primer coche Newey de verdad». La lógica es sencilla: un ingeniero de su trayectoria no puede transformar un proyecto de la noche a la mañana, pero sus huellas se hacen progresivamente visibles. Montoya compara la situación de Aston Martin con la de Haas, Williams o Alpine —equipos también en dificultades— y concluye que la diferencia es la presencia de Newey: «Este hombre llega y su primer coche es inmediatamente mejor que la mayoría.»

El siguiente paso técnico será el nuevo motor Honda que debutará en Zandvoort, ya probado por Crawford en un filming day. Montoya cree que supondrá un avance real, aunque no definitivo. «Al motor aún le falta potencia, pero pueden reducir esa diferencia a la mitad. Probablemente aún les falte un segundo, pero antes eran tres o cuatro.» Con ese margen de mejora, el colombiano no descarta ver a Aston Martin sumar puntos en el Gran Premio de Madrid o en el de Malasia. El salto verdaderamente significativo, sin embargo, lo sitúa en 2027, cuando el nuevo reglamento técnico entre en vigor y Honda disponga de tiempo suficiente para dar «otro gran paso». «Honda y Aston Martin pueden protagonizar una gran historia juntos», afirmó Montoya.

Pero el análisis del ex piloto de Williams y McLaren no se detiene en lo técnico. La pregunta sobre la continuidad de los pilotos es igualmente relevante, y Montoya la aborda sin rodeos. El contrato de Fernando Alonso con Aston Martin ha generado una incertidumbre sostenida durante toda la temporada. El asturiano, de 45 años, ha repetido que pilota mientras disfruta y que, mientras tenga contrato, no se mueve. Declaró además que su continuidad no dependía de los resultados en Hungría. Sin embargo, es razonable suponer que un coche más competitivo facilita enormemente la decisión de seguir, y que esa decisión iba a tomarse precisamente durante el parón veraniego.

Sobre Lance Stroll, el debate ha sido casi inexistente en los medios durante el curso, pero Montoya lo plantea con una lógica que merece atención. El canadiense renovó con Aston Martin en 2024 y lleva ya varios años en la Fórmula 1 sin que los resultados acompañen. «Si no ve que la situación mejora, ¿cuánto tiempo más piensa seguir haciéndolo?», pregunta el colombiano. La respuesta implícita es que la paciencia tiene un límite, incluso cuando el equipo pertenece a tu propio padre.

Lo que emerge de este análisis no es catastrofismo, sino una lectura racional de incentivos y plazos. Aston Martin ha invertido recursos extraordinarios —en infraestructura, en talento técnico con Newey, en su asociación con Honda— con la vista puesta en 2027. Si esa apuesta no da resultados visibles, las consecuencias afectarán no solo a la alineación de pilotos, sino a la credibilidad de un proyecto que prometía mucho más de lo que ha entregado hasta ahora. El Hungaroring ofreció una señal alentadora. Lo que venga después determinará si fue el inicio de una remontada o un espejismo en mitad de una temporada para olvidar.