Santander abre negociaciones con los sindicatos para un nuevo plan de prejubilaciones
El Banco Santander inició este martes las negociaciones con los sindicatos para articular un nuevo plan de prejubilaciones, el primero desde el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) firmado en 2020. La entidad no ha concretado el número de afectados, pero ha trasladado a los representantes de los trabajadores unas condiciones de salida equivalentes a las de aquel proceso. Los sindicatos las han rechazado de entrada, aunque ambas partes han acordado continuar las conversaciones.
Las condiciones sobre la mesa
En esta primera reunión, Santander propone el 74% del salario bruto hasta los 63 años para empleados de entre 55 y 57 años. Para los mayores de 58 años, la oferta sube al 76% hasta esa misma edad. El plan tendría carácter voluntario y afectaría tanto a oficinas como a servicios centrales.
La entidad aspira a cerrar el acuerdo antes de mediados de julio, lo que deja un margen de negociación estrecho pero real.
Los sindicatos exigen mejores condiciones
Los representantes de los trabajadores consideran la propuesta insuficiente. Reclaman que las condiciones incorporen la inflación acumulada y el incremento del coste de la vida desde 2020, año en que se fijaron los parámetros que ahora el banco recupera sin actualización alguna.
Los sindicatos también invocan los resultados financieros del grupo: Santander registró en 2024 un beneficio anual superior a los 14.000 millones de euros, cifra que, a su juicio, justifica condiciones más generosas para quienes abandonan la entidad.
Un cambio de estrategia en la gestión de plantilla
El nuevo plan supone un giro en la política de recursos humanos que Santander ha practicado en los últimos años, basada en salidas individuales pactadas en lugar de expedientes colectivos. Pese a ello, la reducción de empleo ha sido notable: en 2024 la plantilla global cayó un 4%, pasando de 206.753 a 198.403 trabajadores, la mayor contracción en más de dos décadas. En dos años, el grupo ha perdido más de 14.000 empleados.
La geografía de los recortes es desigual. Reino Unido lidera la reducción con casi un 12% de la plantilla, impulsada por el cierre de 95 sucursales en 2024 y amplificada por la integración de TSB, la filial británica del Sabadell. Le siguen Brasil con una caída cercana al 8%, y Chile, Argentina y México con recortes en torno al 4%. Estados Unidos registró una reducción del 3,5%.
España fue el mercado con menor ajuste relativo: la plantilla pasó de 34.940 a 34.412 empleados, una reducción del 2,3% equivalente a unas 800 salidas.
Contexto: los grandes ERE del sector bancario español
El último ERE de Santander en España, firmado en 2020 en plena pandemia, afectó a 3.572 trabajadores. Antes, la entidad había ejecutado recortes de 3.223 empleos en 2019 y de 1.100 en 2017.
En el conjunto del sector, el proceso de mayor envergadura fue el impulsado por CaixaBank en 2021, tras su fusión con Bankia, que supuso la salida de 6.452 empleados, el mayor ERE de la historia bancaria española. Competidores como BBVA y Sabadell también han abierto en los últimos meses vías de salida pactada similares a la que ahora plantea Santander.

