Un informe de más de 400 investigadores de 40 países revela que la desaparición de plantas y hongos ha sido sistemáticamente subestimada durante décadas
La crisis de biodiversidad es considerablemente más grave de lo que reflejan las estadísticas oficiales. Así lo concluye el informe Estado de las Plantas y los Hongos del Mundo 2026, publicado este martes por los Reales Jardines Botánicos de Kew (Londres), elaborado con la participación de más de 400 científicos de 40 países. El documento advierte de que las extinciones de especies vegetales y fúngicas han sido probablemente infravaloradas durante décadas, debido a lagunas profundas en el conocimiento científico mundial.
Un problema mayor del que muestran las cifras oficiales
Según el informe, 29.748 especies de plantas y 411 especies de hongos figuran actualmente en peligro de extinción. Sin embargo, esas cifras representan apenas una fracción del problema real: solo el 18% de las especies vegetales conocidas ha sido evaluado formalmente para determinar su riesgo de desaparición. En el caso de los hongos, esa proporción cae hasta el 0,6%.
Menos de 1.000 especies vegetales han sido declaradas oficialmente extintas, pero los autores consideran probable que muchas más hayan desaparecido sin haber sido siquiera documentadas. La incertidumbre se agrava porque una parte sustancial de la biodiversidad terrestre sigue siendo desconocida para la ciencia: los investigadores estiman que más de 100.000 especies de plantas permanecen sin describir, y que podrían existir más de dos millones de especies de hongos, de las cuales menos del 10% han sido identificadas formalmente.
La taxonomía, una carrera contrarreloj
Entre 2024 y 2025 fueron descritas 4.600 nuevas especies de plantas y 7.800 de hongos. Aun así, el ritmo de catalogación es extraordinariamente lento frente a la velocidad a la que desaparece la biodiversidad. El informe ilustra esta paradoja con el caso de la llamada palma fantasma de Borneo (Plectocomiopsis hantu), que recibió nombre científico 92 años después de haber sido recolectada por primera vez.
En este contexto, la digitalización masiva de colecciones históricas, el desarrollo de modelos matemáticos y el uso creciente de inteligencia artificial aparecen en el informe como las herramientas más prometedoras para acelerar tanto la identificación de especies como las evaluaciones de riesgo de extinción.
La revolución digital de Kew
Los Jardines de Kew acaban de culminar uno de los mayores proyectos de digitalización científica realizados hasta la fecha: la conversión en imágenes y registros digitales de la totalidad de los 7,4 millones de especímenes conservados en su herbario y fungario. Si todas esas imágenes se colocaran en fila, alcanzarían casi 3.000 kilómetros de longitud.
«Los científicos, los profesionales y cualquier persona interesada en la biodiversidad disponen ahora de datos y herramientas sin precedentes para aprender y contribuir de formas más rápidas, mejores y con mayor impacto que nunca», afirmó Alexandre Antonelli, director ejecutivo de Ciencia de Kew Gardens, durante la presentación del informe.
El impacto de esta digitalización ya es tangible. Investigadores de Costa Rica lograron aumentar en casi un 20% la diversidad fúngica conocida del país combinando registros publicados con colecciones digitalizadas. En Honduras, los registros digitalizados revelaron que aproximadamente el 33% de las especies identificadas dentro de áreas protegidas no figuraban en los planes oficiales de gestión y conservación.
La inteligencia artificial, entre la promesa y la cautela
Los sistemas de inteligencia artificial ya son capaces de identificar grupos taxonómicos especialmente complejos, como determinadas ciperáceas y musgos de turbera, cuyas diferencias solo son visibles mediante rasgos microscópicos. Además, un estudio incluido en el informe utilizó IA para analizar ocho millones de especímenes digitalizados de herbarios de todo el mundo, concluyendo que los periodos de floración se han desplazado una media de 2,5 días por década durante el último siglo, con variaciones regionales atribuibles tanto al aumento de temperaturas como a alteraciones en las precipitaciones.
En el ámbito de los hongos, los científicos están obteniendo por primera vez genomas de alta calidad a partir de especímenes conservados durante hasta 180 años en colecciones históricas, lo que abre la posibilidad de descubrir nuevos medicamentos, proteger cultivos agrícolas y anticipar brotes de enfermedades.
Sin embargo, los propios investigadores reclaman prudencia. «El potencial de la inteligencia artificial es enorme, pero por ahora sigue siendo potencial», advirtió Martin Cheek, investigador principal de Kew. El informe exige nuevas alianzas entre instituciones científicas, gobiernos y empresas tecnológicas para ampliar la digitalización de colecciones biológicas, especialmente en países con alta biodiversidad y recursos limitados.
Una deuda pendiente con el Sur Global
El informe señala una desigualdad estructural que lastra el avance científico: menos del 16% de los especímenes conservados en herbarios de todo el mundo han sido digitalizados, una carencia especialmente grave en numerosos países del Sur Global, donde colecciones de enorme valor científico permanecen prácticamente invisibles para los sistemas internacionales de investigación.
Un dato refleja, no obstante, un progreso real: la distancia media entre el lugar donde se recoge un holotipo —el espécimen de referencia para describir una especie nueva— y el herbario donde termina almacenado se ha reducido un 70% desde comienzos del siglo XIX, pasando de cerca de 9.000 kilómetros a 2.654 kilómetros en la actualidad, lo que refleja una creciente capacidad científica en los países de origen.
«Al digitalizar nuestras colecciones físicas desbloqueamos un tesoro de conocimiento acumulado durante siglos», subrayó Landy Rajaovelona, botánico jefe de Kew Madagascar, refiriéndose a un territorio considerado uno de los puntos calientes de biodiversidad más extraordinarios del mundo, pero donde muchas especies vegetales y fúngicas siguen sin documentarse y se encuentran cada vez más amenazadas.

