Cataluña eleva a siete los parques naturales cerrados y declara alerta máxima de incendio en 156 municipios

Cataluña eleva a siete los parques naturales cerrados y declara alerta máxima de incendio en 156 municipios

El riesgo de incendio forestal en Cataluña no cede. Este jueves, 156 municipios distribuidos en 20 comarcas han alcanzado el nivel 4 de peligro extremo, la categoría más severa del sistema de alertas, según han confirmado los Agents Rurals a través de sus canales oficiales. Otros 463 municipios de 37 comarcas se sitúan en nivel 3, calificado como peligro muy alto. Las cifras hablan por sí solas.

Comarcas como el Solsonès (Lleida) y el Bages (Barcelona) registran riesgo extremo en prácticamente la totalidad de su superficie. No se trata de episodios aislados ni de alarma preventiva rutinaria: es la consecuencia directa de temperaturas persistentemente elevadas que transforman el territorio en un escenario de alta vulnerabilidad.

En este contexto, el número de parques naturales cerrados al público ha pasado de cinco a siete. A los ya clausurados —Baronia de Rialb, Ribera Salada, Montmell-Marmellar, Montsec d’Ares y Montsec de Rúbies— se han sumado ahora Montserrat y la Serra de Montsant, dos espacios de enorme afluencia y valor ecológico. La decisión no es arbitraria ni desproporcionada; responde a criterios técnicos precisos.

Capdevila ha reconocido sentirse «satisfecho» con el comportamiento general de la ciudadanía, aunque ha lamentado que, en ocasiones, parte de la población interpreta las restricciones como un capricho administrativo. No lo son. Son medidas proporcionales a una amenaza real, y su cumplimiento depende de la comprensión colectiva de lo que está en juego.

La autoridad ha pedido «responsabilidad» a los ciudadanos y ha instado a consultar qué actividades están permitidas antes de desplazarse a zonas forestales. Ante cualquier columna de humo visible, la instrucción es clara: llamar de inmediato al 112.

Sobre la duración de las restricciones, los Agents Rurals no han ofrecido ningún horizonte temporal. Capdevila ha sido explícito: «el mapa se actualiza diariamente y no es hasta el mismo día cuando se decide qué plan se activa». La incertidumbre no refleja improvisación, sino la naturaleza cambiante de las condiciones meteorológicas que determinan el nivel de riesgo hora a hora.

Lo que sí resulta evidente es que, mientras las temperaturas no desciendan de forma sostenida, la presión sobre el territorio forestal catalán seguirá siendo extrema. La gestión técnica existe. La normativa está activada. Lo que no puede legislarse es la prudencia individual.