Las reinas de abejorro aprenden a respirar bajo el agua para sobrevivir al cambio climático

Las reinas de abejorro aprenden a respirar bajo el agua para sobrevivir al cambio climático

Un estudio científico revela cómo las reinas de abejorro sobreviven a las inundaciones provocadas por el deshielo

Las reinas de abejorro han desarrollado una capacidad fisiológica extraordinaria: pueden respirar bajo el agua durante períodos prolongados cuando las inundaciones anegan sus madrigueras en invierno. Así lo demuestra una investigación publicada en Proceedings of the Royal Society B, que arroja nueva luz sobre los mecanismos de adaptación de los insectos terrestres ante los efectos del cambio climático.

Hibernación en condiciones extremas

A diferencia de la primavera, cuando estos insectos liban con normalidad en flores y jardines, durante el invierno las reinas permanecen enterradas bajo tierra en un estado de hibernación conocido como diapausa. En este período, reducen drásticamente su tasa metabólica y activan un sistema anaeróbico que les permite tolerar la falta de oxígeno convencional.

El problema surge cuando el deshielo o las lluvias intensas —cada vez más frecuentes e impredecibles como consecuencia del calentamiento global— inundan esas madrigueras poco profundas. Es precisamente en ese momento de máxima vulnerabilidad cuando la capacidad de respiración subacuática se vuelve determinante para su supervivencia.

Una habilidad exclusiva de las reinas

Los investigadores subrayan que esta resistencia fisiológica es exclusiva de las reinas: ningún otro miembro de la colonia comparte esta capacidad. Gracias a ella, logran mantenerse con vida bajo el agua hasta que llega la primavera y pueden reanudar su ciclo vital.

Según el estudio, esta aptitud «proporciona información sobre cómo los insectos terrestres pueden sobrevivir en hábitats propensos a las inundaciones» y abre vías de investigación sobre la resiliencia biológica frente a entornos cada vez más hostiles.

Adaptación evolutiva ante un clima en transformación

El hallazgo tiene implicaciones más amplias para la biología de la conservación. En un contexto de crisis climática en el que los episodios de precipitaciones extremas se intensifican, comprender los mecanismos que permiten a ciertas especies adaptarse resulta fundamental para evaluar qué poblaciones de insectos polinizadores —ya bajo presión— tienen mayores probabilidades de persistir.

La investigación recuerda que la evolución no es un proceso estático: algunas especies cuentan con recursos fisiológicos latentes que pueden marcar la diferencia entre la extinción local y la supervivencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *