El gasto del turismo internacional en España crece por encima de la inflación en el primer semestre de 2026

El gasto del turismo internacional en España crece por encima de la inflación en el primer semestre de 2026

El turismo internacional en España registró en el primer semestre de 2026 cifras que merecen una lectura pausada, más allá del titular fácil. Entre enero y junio llegaron al país 46 millones de viajeros extranjeros, que dejaron en torno a 63.800 millones de euros, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Respecto al mismo periodo de 2025, las entradas crecieron un 4,6% y el gasto lo hizo en un 7%, una diferencia que no es trivial: el desembolso de los visitantes extranjeros avanza a un ritmo claramente superior al de la inflación doméstica.

Para entender esta dinámica conviene situar el contexto macroeconómico. La inestabilidad en el estrecho de Ormuz ha presionado los precios en España durante los últimos meses, y el INE estima que el IPC de julio se situará en torno al 3,5% anual. Los precios de la restauración y el alojamiento subieron ya un 5% anual en junio. Pese a ello, el turista internacional no parece acusar el encarecimiento: su gasto crece por encima de ese umbral, lo que indica que la demanda exterior mantiene una solidez que los propios residentes no pueden permitirse.

Son precisamente los turistas españoles quienes acusan con mayor nitidez la pérdida de poder adquisitivo. En el primer trimestre de 2026, los viajes de residentes disminuyeron un 4% respecto al mismo periodo del año anterior, y aunque su gasto aumentó un 2,5%, esa cifra equivale a la mitad de lo que subieron los precios de hostelería y alojamiento. No es un fenómeno nuevo: el verano de 2025 ya dejó señales inequívocas, con un gasto estancado y una variación de apenas el -0,1%. El sector, que en años anteriores podía apoyarse en la demanda nacional para compensar fluctuaciones externas, observa cómo esa palanca se debilita de forma sostenida.

En cuanto a los principales mercados emisores, Reino Unido lideró con más de 9,3 millones de visitantes en el semestre, un 4,3% más que en 2025. Alemania aportó casi 5,7 millones, aunque con una caída del 1,1%, y Francia rozó los 5,6 millones, con un incremento del 1%. Destacaron con especial fuerza los crecimientos de turistas procedentes de Estados Unidos y Portugal, que registraron subidas del 12,3% y del 12,5% respectivamente, apuntando a una diversificación geográfica de la demanda que refuerza la resiliencia del sector ante posibles contracciones en mercados tradicionales.

El mes de junio concentró más de 13.000 millones de euros en gasto turístico internacional, un 4% por encima del mismo mes de 2025, con 9,7 millones de llegadas, un 2,9% más. La estructura de ese gasto revela tendencias de fondo que van más allá del volumen agregado. El transporte desde los países de origen —no incluido en paquetes turísticos— y las actividades en destino representaron cada uno un 20% del total, una proporción que confirma el avance del turismo experiencial frente al modelo de sol y playa pasivo. Los paquetes turísticos sumaron 2.487 millones de euros, equivalentes al 18,3% del gasto, mientras que el alojamiento no incluido en paquetes alcanzó los 2.379 millones, el 17,5%. El gasto medio por turista se situó en 1.393 euros, un 1,1% más que el año anterior.

La distribución territorial de ese flujo en junio situó a las Islas Baleares como principal destino, con el 23,3% de los turistas internacionales, seguidas de Cataluña con el 20,8% y Andalucía con el 15,7%, comunidades que también encabezaron la captación del gasto y que consolidan año tras año su posición dominante. Sin embargo, la fotografía acumulada del semestre completo ofrece un matiz relevante: Canarias lideró el gasto internacional en el conjunto de los seis meses, con el 18,6% del total, por delante de Cataluña (18,5%) y la Comunidad de Madrid (15,7%). En el caso de Madrid, una parte significativa del desembolso se vincula a eventos de gran capacidad de convocatoria, entre ellos la visita del papa León XIV y los multitudinarios conciertos de Bad Bunny en el estadio Riyadh Air Metropolitano, lo que ilustra el peso creciente del turismo de eventos en la economía de la capital.