Una puerta abierta al mérito
Septiembre huele a pizarra y tiza, pero también a césped recién cortado y a oportunidad. La Selección española regresa a la actividad como lo que es: campeona del mundo, un tren en marcha al que no se sube por inercia, sino por rendimiento demostrado. Luis de la Fuente ha apostado por la continuidad como principio rector, pero esa continuidad no excluye la renovación; la complementa. Cuatro nombres nuevos se asoman al vagón con la mirada puesta en ganarse un asiento.
El seleccionador lo repite con la convicción de quien ha construido un vestuario sobre el esfuerzo cotidiano: «Hay que trabajar siempre para ser mejor». No es una frase hecha. Es el criterio que explica por qué Josep Martínez, Iván Fresneda, Dean Huijsen y Roberto Fernández aparecen ahora bajo el foco. Cada uno llega desde un ángulo distinto, con una historia diferente, pero todos comparten el mismo punto de partida: la necesidad de demostrar que merecen estar donde están.
El efecto dominó defensivo
El regreso de Huijsen es, quizás, el que más contexto requiere. La retirada internacional de Marcos Llorente desencadena un efecto dominó que desplaza a Eric García hacia el lateral derecho, su posición habitual en el Barça, y libera un espacio en el centro de la defensa. Ese hueco es la oportunidad del defensa madridista, que acarició la lista para el Mundial y que afronta este ciclo con un buen inicio de temporada, pese al lunar del derbi —penalti y expulsión incluidos— que no ha pesado en la valoración del cuerpo técnico. De la Fuente no ha dudado: «Le vemos muy bien, por eso apostamos por él». Hay otros perfiles en liza, como Jon Martín, pero la pole position es para Dean.
El caso de Fresneda responde a una lógica distinta, aunque igualmente clara. La lesión de Pedro Porro abre una ventana temporal en el lateral derecho, una posición que vive inmersa en un relevo generacional con varios candidatos. El jugador del Sporting de Portugal, con 21 años pero con una experiencia en la élite que supera con creces su edad, llega en cabeza de esa carrera. De la Fuente maneja informes elogiosos y quiere verle de cerca, en el día a día del entrenamiento, que es donde se confirman o se desmienten las estadísticas.
El guardameta que brilla en Milán
La portería de la Selección es uno de los activos más sólidos del fútbol europeo. Los tres guardametas titulares figuran entre los candidatos al Balón de Oro de su posición, lo que ilustra tanto la fortaleza del tridente como la dificultad de irrumpir en él. Sin embargo, Josep Martínez ha encontrado el argumento necesario: su rendimiento en el Inter de Milán le ha situado entre los mejores porteros de la Serie A, y eso tiene un peso que la federación no puede ignorar. El guardameta de Alcira regresa a la dinámica de la Selección por delante de Leo Román y Álvaro Valles, con la ambición de quien sabe que el nivel exigido es altísimo y que, aun así, puede competir.
El ariete que llega con seis goles en seis jornadas
Si hay una historia que condensa el espíritu de esta convocatoria, es la de Roberto Fernández. Seis goles en seis jornadas con el Espanyol no son un accidente estadístico; son una declaración de intenciones. La Selección necesitaba cubrir el perfil de un delantero centro de referencia, diferente a Oyarzabal o a Ferran Torres, alguien capaz de ocupar el área con presencia física y olfato goleador. Roberto se impone sobre Gonzalo, Espí o Camello, y llega con la presión de quien sabe que tiene una oportunidad concreta y que las oportunidades concretas no se repiten indefinidamente.
El precedente de Víctor Muñoz es revelador: su gran rendimiento durante el parón de marzo, sumado a su comportamiento fuera del campo, le abrió las puertas del Mundial. En la Selección de De la Fuente, el mérito deportivo y la actitud cotidiana cotizan en el mismo mercado. Quien entiende esa ecuación tiene mucho camino recorrido de antemano.
La campeona no se detiene
Fermín López completa las novedades, aunque su caso es más una reincorporación que una irrupción: cuatro goles y dos asistencias en el arranque de temporada confirman que su ausencia anterior se debió a la lesión, no a una caída en el favor del seleccionador. La continuidad, en su caso, era la conclusión lógica.
La España campeona del mundo vuelve, pues, con sus certezas intactas y con sus interrogantes abiertos. No es una contradicción; es precisamente lo que distingue a un proyecto serio de una selección que se conforma con lo que tiene. De la Fuente ha construido un equipo sobre la competencia interna y la meritocracia, y este septiembre no es una excepción. Hay piezas que examinar, y eso, lejos de ser una señal de debilidad, es la mejor prueba de que la puerta sigue abierta para quien tenga argumentos suficientes para cruzarla.

