Un mercado sin techo a la vista
Julio de 2025 ha quedado marcado en el mercado inmobiliario español como el primer mes en que el precio medio de una vivienda supera la barrera de los 250.000 euros. El dato procede del índice elaborado por Fotocasa, que registra una subida interanual del 16,2% y sitúa el coste por metro cuadrado en los 3.154 euros para la vivienda de segunda mano, un 0,7% más que en junio. Se trata de cifras que no admiten eufemismos: el acceso a la propiedad se aleja sistemáticamente de una parte creciente de la población.
El impacto concreto resulta revelador. Un inmueble de unos 80 metros cuadrados ha pasado de costar 217.214 euros en julio de 2024 a 252.308 euros un año después, lo que supone un encarecimiento de más de 35.000 euros en doce meses. Esa diferencia equivale a varios años de ahorro para una familia de renta media, y obliga a muchos hogares a posponer la decisión de compra o a desplazarse hacia mercados periféricos con precios más asequibles.
Geografía de la desigualdad inmobiliaria
La subida no se concentra en un territorio concreto: afecta a todas las comunidades autónomas sin excepción. Murcia encabeza el ranking con un incremento superior al 26%, seguida de Cantabria con el 20% y la Comunitat Valenciana con el 18%. La única capital que escapa a la tendencia alcista es Santa Cruz de Tenerife, con una caída del 1,3%, un dato aislado que no altera el diagnóstico general.
Madrid vuelve a consolidarse como la región más cara del país, con un precio medio de 5.455 euros por metro cuadrado, seguida de Baleares y el País Vasco. En el extremo opuesto, Extremadura registra 1.359 euros por metro cuadrado, una brecha que ilustra con precisión la fractura territorial del mercado residencial español.
María Matos, directora de Estudios de Fotocasa, advierte que «el fuerte aumento acumulado del precio de la vivienda, unido al esfuerzo hipotecario que todavía deben asumir los hogares, hará que durante los próximos meses el mercado entre en una fase de progresiva normalización». Su pronóstico de moderación se apoya en un dato estructural: cada vez más compradores alcanzan el límite de su capacidad financiera, lo que reducirá orgánicamente la demanda efectiva.
El alquiler tampoco ofrece refugio
Quienes descarten la compra y opten por el arrendamiento no encuentran un escenario más favorable. Según datos de Idealista correspondientes a julio, el precio del alquiler registró un incremento interanual del 6,8%, situándose en los 15,3 euros por metro cuadrado a escala nacional, el nivel más elevado desde que el portal tiene registros. El avance mensual fue del 0,8%.
La distribución territorial reproduce el mismo patrón que en la compraventa. Madrid lidera como la región más cara en alquiler, con 21,4 euros por metro cuadrado tras una subida interanual del 6,6%, seguida de Baleares y Cataluña. Extremadura y Castilla-La Mancha permanecen en el extremo más asequible, con 7,8 y 8,9 euros por metro cuadrado respectivamente, aunque también ellas registran alzas respecto al año anterior.
Una tensión estructural que exige análisis riguroso
Los datos de julio confirman que la tensión en el mercado residencial español no es coyuntural ni se circunscribe a grandes urbes. Abarca todo el territorio, afecta tanto a la compra como al alquiler, y presiona con especial intensidad a las rentas medias y bajas. Cualquier política pública que pretenda abordar este problema con seriedad deberá partir de un diagnóstico honesto sobre los factores de oferta y demanda, sin recurrir a soluciones populistas que históricamente han agravado los desequilibrios que pretendían corregir.

