Washington anuncia un plan de desarme para Hamás y transferencia del poder en Gaza, pero Israel y el grupo islamista condicionan su cumplimiento

Washington anuncia un plan de desarme para Hamás y transferencia del poder en Gaza, pero Israel y el grupo islamista condicionan su cumplimiento

El gobierno de Donald Trump anunció el jueves por la noche un acuerdo con Hamás para iniciar un proceso gradual de desarme, desmantelamiento de túneles y abandono de sus funciones de gobierno en Gaza. El plan, presentado como hoja de ruta del programa de 20 puntos impulsado por Washington, establece que Hamás y las demás facciones palestinas deberán entregar sus armas a una nueva autoridad transitoria denominada Comité Nacional para la Administración de Gaza. Sin embargo, tanto Israel como Hamás condicionan su cumplimiento a que la otra parte actúe primero.

Israel afirma que no se retirará de la Franja hasta que el desarme sea «de verdad». Hamás, por su parte, insiste en que no entregará sus armas hasta que Israel cese «todas sus formas de agresión» y abandone el territorio. El bloqueo mutuo es inmediato.

Un proceso por fases, con verificación independiente

Según fuentes estadounidenses y de la llamada Junta de Paz creada por Trump, el acuerdo opera bajo un principio de «confianza cero y verificación». Cada fase deberá completarse y ser certificada por un comité independiente antes de que se active la siguiente. Las obligaciones de Israel, incluida su retirada gradual, quedan vinculadas al cumplimiento verificado de los compromisos de desarme palestino.

La primera fase contempla el cese de toda actividad militar por parte de Israel, Hamás y las demás facciones. En un plazo aproximado de 14 días se elaborará un calendario detallado para el resto de medidas.

Las fuentes calcularon que el proceso completo podría durar entre 200 y 350 días, aunque insistieron en que el calendario depende del cumplimiento efectivo de cada etapa. El desarme se realizará probablemente por sectores geográficos, de modo que determinadas zonas puedan ser declaradas seguras y abiertas a la reconstrucción antes que otras.

La Autoridad Palestina no asumirá inicialmente el control del territorio. Su eventual incorporación quedará supeditada a la aplicación de reformas internas y a su capacidad demostrada para gobernar con eficacia Cisjordania. Mientras tanto, mantendrá contactos y mecanismos de coordinación con la nueva administración transitoria.

Una fuerza internacional de más de 5.000 efectivos

El plan incluye una Fuerza Internacional de Estabilización liderada por Estados Unidos y autorizada por Naciones Unidas. Ya existen compromisos de distintos países para aportar más de 5.000 efectivos. Esta fuerza asumirá tres funciones principales: formar a la nueva Policía palestina, apoyar la retirada y almacenamiento de armas, y desplegarse entre las tropas israelíes y los comandos palestinos durante la retirada. Washington no aclaró si aportará tropas propias, aunque confirmó que ejercerá la dirección y el diseño de la misión.

El acuerdo contempla también una declaración de paz social entre facciones palestinas, destinada a impedir venganzas, desfiles armados y episodios de violencia interna durante la transición. La Junta de Paz y la nueva administración palestina prepararán un plan de inversiones en servicios públicos, educación, sanidad y empleo. Las fuentes señalaron que ya existen compromisos financieros significativos, aunque los donantes habían condicionado la llegada de fondos al desarme efectivo de Hamás.

Washington atribuyó un papel central en las negociaciones a Egipto, Qatar, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Las fuentes también aseguraron que Irán intentó convencer a Hamás para que rechazara el texto, pero que la organización terminó aceptándolo, incluido el capítulo sobre desarme. «Es un paso histórico, pero solo es el comienzo», señalaron, admitiendo que la aplicación será compleja y que los calendarios, los mecanismos de verificación y los detalles de la retirada israelí aún están por cerrar.