Mercados europeos en pausa: el petróleo supera los 73 dólares mientras persisten las dudas sobre el alto el fuego entre EE UU e Irán

Mercados europeos en pausa: el petróleo supera los 73 dólares mientras persisten las dudas sobre el alto el fuego entre EE UU e Irán

¿Por qué arrancan los mercados europeos con pérdidas moderadas este lunes?

Las bolsas europeas abren la semana con caídas contenidas, en torno al 0,2%, en una sesión marcada por la incertidumbre geopolítica y las preguntas sin respuesta sobre la durabilidad del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. El Ibex 35 cede ese mismo porcentaje y se aleja de la posibilidad de superar los 19.500 puntos, cota que habría representado un nuevo máximo histórico. A pesar de esta corrección, y con solo una sesión por delante para cerrar junio, el selectivo español se encamina a registrar su mejor mes desde diciembre de 2025, cuando avanzó un 5,7% impulsado por la mejora de las perspectivas económicas y los ajustes de carteras de fin de año.

El contexto no invita al optimismo fácil. El acuerdo de cese de hostilidades pactado este fin de semana para garantizar el tráfico mercante por el estrecho de Ormuz no ha bastado para animar a los inversores. Los mercados leen la tregua con escepticismo, y tienen razones para ello.

¿Qué ocurre con el precio del petróleo y por qué importa tanto?

El brent avanza un 1,4% y roza los 73 dólares por barril. Aunque la semana pasada el crudo logró recuperar los niveles previos al inicio de las hostilidades, el mercado anticipa que los precios se mantendrán elevados durante más tiempo del que muchos desearían.

Los analistas de ING lo formulan con claridad: «La evolución de los precios en las últimas semanas refleja un mercado que considera este alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán como un acuerdo permanente. Claramente, esto no es así, y como hemos visto en los últimos cuatro meses, la situación puede cambiar muy rápidamente.» El propio presidente Donald Trump ha anunciado una reunión con representantes iraníes para mañana en Doha, lo que confirma que las negociaciones están lejos de concluir. Mientras dure la tregua, los analistas prevén que la volatilidad domine los mercados.

Las implicaciones van más allá del precio en los surtidores. Un petróleo caro mantiene la presión inflacionaria y complica el margen de maniobra de los bancos centrales, en particular de la Reserva Federal estadounidense.

¿Cómo reacciona Wall Street y qué papel juega la inteligencia artificial?

Al cierre de los mercados europeos, Wall Street intenta recuperar terreno tras el correctivo sufrido por las tecnológicas la semana pasada. El Nasdaq avanza un 1,3%, mientras el S&P 500 y el Dow Jones suben en torno al 0,5%. El índice de semiconductores de Filadelfia, epicentro de las caídas recientes —acumuló un 10% de pérdidas en la semana—, rebota este lunes con ganancias cercanas al 2%.

Los inversores aprovechan los precios más bajos para aumentar exposición, pero la corrección de fondo no es accidental. Han aflorado dudas serias sobre las valoraciones de las empresas de inteligencia artificial en un momento en que las necesidades de inversión se disparan, como evidencian las masivas emisiones de deuda corporativa.

A esto se suma la advertencia del Banco de Pagos Internacionales, que ha cuestionado la durabilidad del actual ciclo de inversión en IA. La institución señala que los cuellos de botella en la oferta y la intensa competencia entre plataformas podrían desembocar en el tipo de sobreinversión que ha precedido a ciclos anteriores de auge y caída. No es un diagnóstico menor: viene de quienes supervisan la estabilidad del sistema financiero global.

¿Qué está pasando con el dólar, el yen y los tipos de interés?

El aumento de las probabilidades de una subida de tipos en Estados Unidos impulsa al dólar. El yen japonés, por su parte, permanece estancado en torno a los 161,77 yenes por dólar: el temor a una nueva intervención del Banco de Japón impide que la divisa rompa su mínimo de cuatro décadas, pero tampoco logra recuperarse de forma sostenida.

El escenario de tipos es quizá el cambio más significativo de los últimos meses. Los inversores descuentan ahora al menos una subida de tipos en Estados Unidos antes de que acabe el año. Esto representa un giro radical respecto a las expectativas previas al inicio del conflicto, cuando el consenso apuntaba a dos recortes. La moderación del precio del petróleo podría aliviar algo de presión inflacionaria, pero no lo suficiente como para cambiar el sesgo de la Reserva Federal a corto plazo.

En definitiva, los mercados no están ante una jornada de pánico, sino ante algo más difícil de gestionar: la incertidumbre estructurada, donde cada dato nuevo obliga a recalibrar hipótesis que hace apenas semanas parecían sólidas.