Brasil llega a octavos con solidez defensiva y respeto por Japón
El capitán de la selección brasileña, Marquinhos, compareció este domingo ante los medios en el NRG Stadium de Houston con un mensaje claro: a partir del lunes, cuando Brasil se enfrente a Japón en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, comienza una competición distinta. «Se acaba la fase de grupos, ahora arrancan las eliminatorias», afirmó el defensa, subrayando que «los detalles van a ser importantes».
Brasil cerró la fase de grupos sin encajar un solo gol, tanto frente a Haití como ante Escocia. Ese rendimiento defensivo, según Marquinhos, no es casual: responde a los ajustes tácticos introducidos por el seleccionador Carlo Ancelotti. «Cuando juegas más compacto, mejoras. Hemos defendido muy bien, con solidez, y esos factores nos han mejorado como equipo», explicó.
El elogio al técnico italiano fue explícito y sin ambigüedades. «Los ajustes de Ancelotti han mejorado a los jugadores que tenemos en la plantilla», dijo Marquinhos, para añadir a continuación: «Es mérito del seleccionador y del cuerpo técnico, que nos permiten rendir bien». Una declaración que adquiere mayor peso si se recuerda la turbulenta travesía que vivió Brasil antes de su llegada.
Un amistoso ante Japón que cambió el rumbo
El propio Marquinhos evocó el amistoso que Brasil perdió 3-2 ante Japón el año pasado como un punto de inflexión. «Fue un aprendizaje para nosotros. Todo lo que hemos pasado en estos últimos años nos ha llevado hasta aquí», reconoció. Lejos de esquivar aquel tropiezo, el capitán lo reencuadra como parte del proceso que ha llevado a la Canarinha a su estado actual.
«Hemos crecido, hemos cambiado, hemos crecido como equipo», insistió, en una lectura que apela a la continuidad del proyecto más que a gestas puntuales. Brasil llega al cruce, por tanto, con la conciencia de haber recorrido un camino, no simplemente de haber llegado por inercia.
Respeto a Japón y advertencia sobre el fútbol actual
Marquinhos fue rotundo al valorar al rival: «Tengo mucho respeto por Japón y también por nuestro trabajo». La advertencia que lanzó va más allá del partido concreto y apunta a una tendencia estructural del fútbol contemporáneo. «El fútbol se está igualando muchísimo. En los últimos Mundiales hemos visto a grandes selecciones caer con equipos quizás no considerados como ‘top'», señaló.
Para ilustrarlo, recurrió a dos ejemplos que le resultan especialmente próximos: la eliminación de Brasil ante Croacia en el último Mundial y la derrota del PSG frente al Botafogo en el Mundial de Clubes, cuando su equipo partía como favorito. «Todos los equipos, incluso los más humildes, pueden hacer saltar la sorpresa», advirtió.
La conclusión de Marquinhos fue tan sencilla como exigente: «Tenemos que demostrar que lo podemos hacer lo mejor posible». Sin maximalismos, sin promesas de título, pero con la determinación de quien sabe que el margen de error en eliminatorias es, sencillamente, nulo.

