El Ayuntamiento aprueba dos contratos para modernizar los 170 kilómetros de galerías de servicios bajo la ciudad y gestionar el inventario georreferenciado del mobiliario urbano
El gobierno municipal de Madrid aprobó esta semana dos contratos que suman más de 42 millones de euros para mantener y equipar la infraestructura que sostiene el funcionamiento cotidiano de la capital pero que permanece invisible para la mayoría de sus ciudadanos. El primero, dotado con 3,7 millones de euros, garantizará la conservación de la red de galerías de servicios subterráneas hasta 2027. El segundo, de 39 millones de euros, cubre el mantenimiento del mobiliario urbano: bancos, bolardos, vallas, barandillas y pérgolas distribuidos por toda la ciudad.
Una red subterránea de 170 kilómetros con tecnología de vanguardia
Bajo el subsuelo madrileño discurren 170 kilómetros de túneles por los que circulan suministros esenciales: electricidad, agua potable y fibra óptica, entre otros servicios. Su gestión se realiza en remoto desde el Centro de Control de Instalaciones Urbanas, ubicado bajo el complejo de Azca, según explicó la vicealcaldesa Inma Sanz.
El sistema de vigilancia de estas galerías incluye actualmente 3.677 sensores de humo y temperatura, 814 detectores de gases —entre ellos monóxido de carbono, oxígeno, gases explosivos y sulfhídricos procedentes del saneamiento—, 526 cámaras interiores y 900 detectores de presencia en los 253 accesos repartidos por la ciudad.
La red seguirá creciendo: está prevista la incorporación de 20 kilómetros adicionales de galerías para abastecer los desarrollos urbanísticos del sureste de Madrid, así como nuevos tramos vinculados al proyecto Madrid Nuevo Norte.
Modernización acelerada desde 2022
Desde 2022, el Ayuntamiento ha acometido una renovación técnica significativa de estas instalaciones. Entre las mejoras ejecutadas figuran la instalación de 245.000 metros de cableado de comunicaciones, sensorización y alimentación eléctrica, así como 200 nuevos detectores de incendios y 100 de gases.
Las obras también han incluido más de 20 nuevas salidas de emergencia y dos accesos adicionales para el personal técnico, lo que mejora tanto la operatividad como la seguridad interior. Asimismo, se ha iniciado la renovación del sistema de iluminación y se ha mejorado la señalización en todos los accesos y fondos de saco.
Mobiliario urbano: del aviso ciudadano a la inspección preventiva
El contrato de mantenimiento del mobiliario urbano introduce un cambio de modelo relevante: el adjudicatario estará obligado a mantener un inventario georreferenciado y actualizado en tiempo real con la ubicación exacta y el estado de cada elemento, integrado con las plataformas digitales municipales.
El pliego exige, además, inspecciones periódicas de carácter preventivo —no solo reactivas ante incidencias— que incluyan verificación del estado de conservación, anclajes, pintura y fijaciones, acompañadas de documentación fotográfica y propuestas de actuación. El objetivo es reducir la dependencia de los avisos ciudadanos para detectar problemas.
Se mantendrá, no obstante, un teléfono de atención urgente disponible las 24 horas, los 365 días del año, con un equipo de intervención inmediata para resolver incidencias graves.
Un 28% más de personal técnico
Las nuevas exigencias tecnológicas y de gestión conllevan un aumento de la plantilla dedicada a estas tareas. El número de trabajadores pasará de 78 a 100 personas, un incremento del 28%, con la incorporación de perfiles especializados en gestión informática, inspección, inventario y seguimiento contractual.

