Incendio en Niebla: el alcalde apunta a una negligencia como origen del fuego que mantiene evacuadas dos aldeas

Incendio en Niebla: el alcalde apunta a una negligencia como origen del fuego que mantiene evacuadas dos aldeas

Un incendio forestal declarado en el término municipal de Niebla, en la provincia de Huelva, mantiene activa la fase de emergencia en situación operativa 1 y ha obligado al desalojo preventivo de los vecinos de las aldeas de Raboconejo y Caballón. El alcalde del municipio, Joaquín Molina, señaló este viernes en una entrevista en Canal Sur Radio que el fuego se inició «a pie de carretera» y que la hipótesis más verosímil apunta a una negligencia humana, sin descartar que una colilla arrojada desde un vehículo fuera el detonante.

La noche fue, en palabras del propio Molina, «dura y complicada». El viento dificultó las labores de extinción y frustró lo que podría haber sido un perímetro completo del incendio: según explicó el alcalde, un cambio en la dirección del aire a última hora permitió que una lengua de fuego se escapara por una zona aún no acordonada, lo que obligó a mantener la alerta decretada por la Junta de Andalucía a las 19.33 horas del jueves. Los medios aéreos, inoperativos durante la noche, se reincorporaron a las labores de extinción con la llegada del amanecer.

Más allá de los daños materiales, el incendio ha tenido consecuencias sobre la fauna de la zona. Molina subrayó que, junto a los residentes evacuados, también se desalojó a numerosos animales domésticos y que la vida silvestre ha resultado afectada en un enclave de notable valor cinegético. La prudencia del alcalde ante la evolución del viento era evidente: si la dirección cambiara hacia el norte, dos zonas de segundas residencias quedarían en riesgo y el fuego podría alcanzar el municipio vecino de Villarrasa.

El origen del siniestro, que la investigación deberá confirmar, apunta inequívocamente a la acción humana. Que un incendio de estas características comience en un punto de tránsito rodado habitual no es una anomalía estadística: es un patrón recurrente en los grandes incendios forestales españoles, donde la imprudencia —una colilla, un escape de maquinaria, una hoguera mal apagada— provoca daños desproporcionados sobre el territorio y sobre comunidades enteras. La figura jurídica de la negligencia, si los indicios se confirman, no debería quedar reducida a una mención de alcalde en una entrevista matinal.

Lo ocurrido en Niebla recuerda, una vez más, que la prevención de incendios forestales no es solo una cuestión de medios de extinción ni de protocolos de emergencia. Es también una cuestión de responsabilidad individual y de cultura cívica. Mientras los equipos trabajan sobre el terreno y los vecinos de Raboconejo y Caballón aguardan poder regresar a sus hogares, la pregunta sobre quién encendió ese fuego —y si lo hizo con la más mínima conciencia del riesgo— permanece abierta y merece una respuesta.