La Comunidad de Madrid pone en marcha su campaña anual de control del ozono troposférico, que se extenderá hasta el 30 de septiembre, con recomendaciones de usar el transporte público y limitar el ejercicio intenso al aire libre si se superan los umbrales legales
La Comunidad de Madrid ha activado un año más su dispositivo interadministrativo de vigilancia y prevención de la contaminación por ozono troposférico. La campaña, acordada entre el Ejecutivo autonómico y el Ayuntamiento de Madrid, permanecerá operativa hasta el 30 de septiembre y establece un protocolo escalonado de actuación en función de los niveles registrados.
El ozono troposférico se forma a partir de contaminantes precursores —principalmente procedentes del tráfico y la industria— bajo el efecto de la radiación solar y las altas temperaturas. A determinadas concentraciones, este gas resulta perjudicial para la salud humana y está regulado tanto por la normativa europea como por la legislación nacional.
Un protocolo coordinado entre administraciones
El plan ha sido diseñado por un grupo de trabajo interadministrativo que integra a expertos en calidad atmosférica de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, técnicos de la Consejería de Sanidad, la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM 112), el Consorcio Regional de Transportes y técnicos municipales de Salud Pública y Medio Ambiente.
El protocolo define con precisión las responsabilidades de cada administración ante la superación de los umbrales legales establecidos por la normativa europea. Contempla desde la actualización de los contactos de emergencia hasta la difusión de mensajes de recomendación a través de plataformas físicas y canales digitales, dirigidos tanto a la ciudadanía como a los sectores productivos emisores de precursores.
Seguimiento en tiempo real y aplicaciones móviles
Durante los próximos meses se realizará un seguimiento continuo de las mediciones horarias. Los ciudadanos podrán consultar los datos en tiempo real y de forma gratuita a través de la aplicación Calidad del Aire, disponible para dispositivos Android y Apple, y mediante el servicio de Avisos ciudadanos en la web autonómica.
Estas herramientas ofrecen gráficos de evolución de las últimas 24 horas, visualizaciones semanales, proyecciones para el día en curso, indicadores meteorológicos y un registro histórico disponible desde 2005.
Madrid cuenta con la red de vigilancia de calidad atmosférica más extensa y densa del país: 54 estaciones de seguimiento, de las que 28 fijas y dos móviles están gestionadas por el Ejecutivo autonómico, y otras 24 por el Ayuntamiento de la capital. Esta infraestructura permite detectar con rapidez cualquier episodio y activar los mecanismos de protección antes de que la situación se agrave.
Recomendaciones escalonadas según el nivel de alerta
Si se superan los niveles de información —fijados en 180 μg/m³—, las autoridades instará a la población a utilizar preferentemente el transporte público y a reducir el ejercicio físico intenso en espacios abiertos. A los grupos vulnerables se les recomendará realizar actividades al exterior solo durante las horas de la mañana y acudir a un centro sanitario ante cualquier dificultad respiratoria, tos intensa o dolor en el pecho.
En el caso de que se superaran los umbrales de alerta —algo que no ha ocurrido en la región en los últimos 20 años—, se procedería a una valoración de urgencia para adoptar medidas más estrictas.
Efectos sobre la salud
La exposición al ozono troposférico puede provocar irritación ocular, cefalea, tos, molestias de garganta, dolor torácico y disminución de la función pulmonar. A mayor concentración y mayor duración de la exposición —los efectos son acumulativos—, aumentan tanto el número de personas afectadas como la gravedad de los síntomas.
La población especialmente sensible incluye:
Mejora sostenida de la calidad del aire
La Comunidad de Madrid registra en 2025 sus mejores datos de calidad del aire en 21 años. En el período 2019-2025, ninguna instalación superó el valor límite horario de dióxido de nitrógeno —definido como más de 18 horas por encima de 200 μg/m³—.
En cuanto al ozono, el número de horas en que fue necesario informar a la población se redujo a 67 horas en 2025, frente a las 84 de 2024 y las 109 de 2023, lo que refleja una tendencia positiva sostenida en los últimos ejercicios.

