¿Qué ha ocurrido exactamente?
La Comisión Nacional del Mercado de Valores ha impuesto sanciones por un total de 1.048.000 euros a la sociedad de valores Sapiens Markets y a tres de sus directivos. La resolución, publicada en el Boletín Oficial del Estado, es firme en vía administrativa: los interesados han renunciado al recurso por esa vía, aunque conservan la posibilidad de acudir a los tribunales. Las infracciones, calificadas en su mayoría como muy graves, afectan a la protección de los fondos de los clientes, la gobernanza de productos y las obligaciones de información y evaluación de la clientela.
Sapiens Markets no es una entidad cualquiera. Es la sociedad de valores bajo cuyo paraguas regulatorio opera Darwinex, una plataforma de inversión que permite a sus usuarios publicar estrategias de trading para que otros inversores las repliquen, con la promesa de cobrar un 15% de comisiones de éxito sin necesidad de estar regulados individualmente. La plataforma contaba, según los últimos datos auditados, con más de 6.000 clientes y cerca de 50 millones de euros entre carteras gestionadas y depósitos.
¿Quiénes son los sancionados y cuánto pagan?
Al frente de Sapiens Markets figura Ignacio Sánchez-Asiaín Sanz, presidente de la entidad desde su registro en España en 2022 y último consejero delegado del Banco Popular, cargo que ejerció desde abril de 2017 hasta la resolución de la entidad y su venta por un euro a Banco Santander. Hijo del histórico presidente del BBV José Ángel Sánchez Asiaín, su trayectoria incluye también BBK, Kutxabank, BBVA y la consultora Oliver Wyman. En la actualidad es consejero de Técnicas Reunidas y presidente de la Sicav Deusto Cartera Financiera. La CNMV le impone una multa total de 128.000 euros.
Los otros dos sancionados son los hermanos Javier Colón Bolea, consejero delegado de la firma, y Juan Colón Bolea, consejero, con 160.000 euros cada uno. La propia sociedad Sapiens Markets asume la parte más cuantiosa: 600.000 euros repartidos entre las tres infracciones detectadas.
La estructura accionarial añade otra capa de interés. Sapiens Markets es propiedad de Tradeslide Ventures, empresa domiciliada en el Reino Unido, en cuyo consejo figuran los directivos sancionados. En el capital y el consejo de Tradeslide han participado también, según el registro británico, José Manuel y Juan Lladó, vicepresidente y presidente de Técnicas Reunidas, que han estado asimismo vinculados a iniciativas fintech como Fintonic o Borrox. En marzo pasado, Tradeslide aportó 600.000 euros a Sapiens, en parte como capital y en parte como préstamo.
¿Qué infracciones ha detectado el supervisor?
La CNMV articuló su expediente sancionador en torno a tres bloques de incumplimientos, todos ellos de gravedad máxima. El primero y más costoso —300.000 euros para la sociedad, 80.000 para cada uno de los hermanos Colón Bolea y 64.000 para Sánchez-Asiaín Sanz— se refiere a la salvaguarda y protección de los fondos en efectivo de los clientes, junto a deficiencias en la llevanza de registros, las funciones de control interno y la externalización de actividades esenciales.
El segundo bloque, que supone 100.000 euros para la firma, 30.000 para cada hermano y 24.000 para el presidente, tiene que ver con la gobernanza de productos. El tercero, el de mayor alcance desde el punto de vista del inversor minorista, sanciona el incumplimiento de las obligaciones de información a la clientela y los requisitos relativos a su evaluación adecuada: 200.000 euros para la sociedad, 50.000 para los hermanos Colón Bolea y 40.000 para el presidente.
¿Cuál es la situación financiera real de Sapiens Markets?
La auditoría del ejercicio 2025, realizada por Grant Thornton, ofrece una imagen preocupante. La firma registró pérdidas de 571.487 euros en el último ejercicio, a las que se suman 354.348 euros acumulados de años anteriores. El auditor no sólo señala estas cifras: emite una advertencia explícita sobre la capacidad de la empresa para seguir en funcionamiento, lo que en lenguaje técnico constituye una duda de negocio en marcha.
Entre las salvedades del informe destaca que la sociedad ha contabilizado como ingresos propios los intereses generados por las cuentas de efectivo de sus clientes —un importe preliminar de al menos 131.090 euros— cuando la normativa aplicable no los reconoce como ingresos de la entidad. La cuantía total no ha podido ser determinada. Además, la pérdida del ejercicio se explica en gran medida por una dotación de 480.000 euros derivada de la inspección que la CNMV abrió el año pasado.
El crecimiento operativo, sin embargo, fue espectacular. Las carteras gestionadas pasaron de 4,65 a 19,1 millones de euros, los clientes se multiplicaron de 1.263 a 6.608 y las comisiones percibidas subieron de 1,39 a 2,36 millones. La totalidad de la inversión de esas carteras está dirigida, según la auditoría, a valores no cotizados, lo que implica una ausencia total de liquidez inmediata para los partícipes. A ello se añaden 33 millones de euros en depósitos de clientes como garantía de operaciones.
¿Qué puede ocurrir a continuación?
La propia auditoría revela que Sapiens Markets estudia ceder parte de su actividad a una sociedad del grupo una vez obtenga licencia regulatoria en Chipre. Las entidades chipiotas pueden operar en España al amparo del pasaporte europeo, pero la CNMV tiene potestad para revocar esa autorización. El supervisor lleva años vigilando que la jurisdicción chipriota no sirva de puerta trasera para actividades con menor escrutinio regulatorio, y ha cancelado en torno a una decena de autorizaciones en los últimos años.
La firmeza administrativa de las sanciones impone ya consecuencias reputacionales y económicas inmediatas. La vía judicial permanece abierta, pero el expediente deja constancia de que el supervisor detectó fallos estructurales —no meras irregularidades formales— en una entidad que gestiona el dinero de miles de pequeños inversores. Esa es la pregunta que merece atención sostenida: si la plataforma crece a este ritmo captando clientes minoristas, ¿con qué garantías reales cuenta quien confía sus ahorros a Darwinex?

