Chivite rectifica en pleno debate parlamentario: la reunión con Esparza fue en la sede del PSN, no en el Palacio de Navarra

Chivite rectifica en pleno debate parlamentario: la reunión con Esparza fue en la sede del PSN, no en el Palacio de Navarra

Un error factual, una corrección pública y nueve horas de debate. El Parlamento de Navarra fue escenario esta semana de uno de esos momentos que, más allá de la política de altura, revelan cómo se construyen —y a veces se derrumban— los relatos en tiempo real.

El origen de la discrepancia

Todo comenzó cuando Javier Esparza, portavoz de UPN, tomó la palabra durante el Debate sobre el Estado de la Comunidad para referirse a una conversación que, según su versión, mantuvo con la presidenta María Chivite en la sede del PSN, ubicada en el número 15 del paseo de Sarasate de Pamplona. El encuentro, afirmó Esparza, tuvo lugar tras el fin de la pandemia, en un momento de incertidumbre política para Navarra. En aquella reunión, según relató el portavoz de UPN, le ofreció a Chivite garantizar la estabilidad de su Gobierno a cambio de una sola condición: romper la dependencia del ejecutivo foral respecto a EH Bildu.

Las palabras de Esparza fueron directas: «No sé si recuerda aquella conversación en la sede del PSN. Al terminar la pandemia, en una situación difícil para Navarra, le ofrecí estabilidad.» La propuesta, dijera lo que dijera en su momento, quedó sin efecto. Chivite optó entonces —y ha mantenido desde entonces— el apoyo parlamentario de la coalición abertzale.

La versión inicial de Chivite

La presidenta no aceptó inicialmente la descripción del escenario. Chivite situó el encuentro no en la sede del partido socialista, sino en el Palacio de Navarra, sede institucional del Gobierno foral. Era una discrepancia aparentemente menor sobre una dirección, pero en política los detalles de contexto importan: no es lo mismo una conversación en un espacio institucional que una reunión en la sede orgánica de un partido.

Durante buena parte de la sesión, que se prolongó cerca de nueve horas, la presidenta mantuvo esa versión. El intercambio entre ambos dirigentes reapareció en distintos momentos del debate, retomado por otros portavoces que fueron hilvanando las distintas cuestiones planteadas a lo largo de la jornada.

La rectificación al cierre del debate

Fue al final, en su intervención de cierre, cuando Chivite consultó su agenda y comprobó que se había equivocado. La reunión había tenido lugar, en efecto, en la sede del PSN del paseo de Sarasate, tal y como había afirmado Esparza desde el principio. La presidenta reconoció el error sin ambages: «Cuando uno se equivoca, lo tiene que reconocer.»

La corrección, breve y sin mayor dramatismo, cerró una disputa que había recorrido toda la sesión. Más allá de su valor anecdótico, el episodio ilustra una dinámica habitual en los grandes debates parlamentarios: la acumulación de afirmaciones a lo largo de horas de intervención hace inevitable que alguna de ellas no resista el contraste con los hechos documentados.

El resto del debate

La jornada no se agotó en ese intercambio. Geroa Bai retomó varias de sus preguntas en los últimos turnos, y Chivite respondió, entre otros asuntos, sobre la competencia en materia de becas, que Navarra no ha asumido al rechazar la propuesta trasladada por el Estado. Un debate extenso, como suelen serlo los dedicados al estado de la comunidad, en el que la rectificación de Chivite quedará probablemente como el momento más recordado: no por su gravedad, sino por la claridad con que demostró que la verificación de los hechos, incluso la más básica, sigue siendo el fundamento de cualquier debate político serio.